Parece que en el “debate” acerca de la piratería, copia privada y demás se ha perdido de vista el fundamento del derecho de autor, derecho que parece que no conocen o no quieren conocer los mandatarios piratas.
Olvidémonos por un momento de las multinacionales, los artistas multimillonarios y la excusa en la que se refugian los ladrones para robar canciones. Un compositor o creador se pasa de diez minutos a un año para hacer una canción, entonces puede querer compartirlo con otras personas (que dejen de leer los que no entienden que, por ejemplo, existe un derecho a comunicar públicamente o no la obra que uno ha creado, y que pertenece al creador). Se establece entonces que el creador obtenga una remuneración económica, sin perder de vista el derecho moral a que figure la autoría de su obra, cada vez que alguien adquiera o disfrute de ésta. Recuerdo, en este punto, que la obra pertenece a un particular no al dominio público, por lo que éste decide si la pone al alcance de los demás y si se adhiere o a una entidad de gestión para que se encargue de ir cobrando a quien ponga su obra en un soporte físico, informático o la comunique en público. Si las entidades de gestión utilizan formas más o menos idóneas de reparto es algo que le debe preocupar exclusivamente a los socios de dichas entes (SGAE, BIEM, ASCAP...), pero no a los consumidores, que han utilizado en los últimos años el reparto como otra excusa para no pagar. La copia privada la dejaremos para otro momento.
Entonces estamos de acuerdo en que yo soy un autor que, desde mi casa, me paso entre diez minutos y un año para componer un tema que quiero que me dé de comer, que cederé a alguna editorial o directamente a algún artista para que lo incluya en su repertorio, en su disco, en su posible directo.
En el siglo XX dimos con el logro de que yo (genérico), como autor, pudiera ser pagado por la explotación de esa obra en proporción a la repercusión que tenga. Parecía que Internet era una segunda oportunidad para aquellos que no estamos en primera línea, que no vendemos cientos de miles de discos, pero no. Ha sido, de momento, un engaño. Tengo la oportunidad de que mi música viaje a la velocidad de la luz, que esté en cualquier parte del mundo, pero, de qué me sirve? Nadie compra un mísero archivo de música. Se ha instalado el “gratis total”. En otros países hay una cultura del descubrimiento de lo desconocido, nuevos artistas, una cantera… aquí o estás en primera o te mueres de hambre. He oído mil veces eso de "Para qué comprar el disco de Alejandro Sanz si me lo puedo bajar, si el tío está forrao…?" Tristemente el pirata se inventa otros argumentos cuando el artista es un don nadie, imagínate: él le está dando una oportunidad. Así te puedes pasar toda la vida, trabajando de becario para los oyentes piratas.
Entramos en la segunda parte, la de por qué debería pagar por un disco o un archivo de música. Lo primero es de cajón: Robar está mal…. Si esto no lo entiendes, o te parece un poco cínico, te explicaré la situación real de cualquier artista como yo, que no está montado en el euro, ni tiene la proyección de cualquiera que conozcas. Ya sabemos cuanto se tarda en hacer una canción, aunque hay que sumarle los años para aprender el oficio, y algo que no todo el mundo tiene: talento. Si tienes la suerte de poder interpretar tus canciones, ser artista o que tu madre crea que eres artista quizá algún día se te ocurra que no estaría mal compartir tu música con otra gente para que
- Que muy pocos en España pagarán mientras se pueda acceder a la música gratis.
- Que nos hace falta la inquietud de descubrir música nueva.
Pero el tema no acaba aquí: Aparece el argumento del directo. Y yo digo: Lo primero es que no todos los autores son artistas, intérpretes. Los piratas pretenden que los compositores se pasen de 10 minutos a un año de sus vidas por canción compuesta viviendo por amor al arte, y que alguien les sustente para ellos bajarse por la cara luego sus temas y ampliar su pirateografía. Yo estaría dispuesto a que el estado español me pagara un sueldo por componer, o
Internet parecía la panacea de los nuevos y desconocidos artistas, pero de momento vencen sólo algunos frikis que se apuntan a carros mediáticos de gran difusión (v.g. Eurovisión) y los de siempre, que siguen estando ahí. Grupos y artistas se vuelven locos y pierden horas y días de su vida artística en buscarse amigos que ni les van a escuchar, cuando podrían estar ensayando o haciendo la canción que cambiara su carrera. No digo que a uno de 10.000 le funcione, pero sí que el esfuerzo para estar en el mercado sale caro y es desesperante. En una década hemos retrocedido 50 años en la consolidación de los derechos de autor. Como artista estoy decepcionado. Como consumidor estoy indignado. Dime un grupo o artista nuevo que haya salido en los últimos 5 años y que no se llame Pereza. No lo encontrarás. Los nuevos independientes no llegan hasta ti. Las multinacionales que antes apostaban por esos jugadores de la cantera ya no lo harán, están casi en
Eso sí, una vez has terminado la rueda y has jurado que vas a dejar de luchar por un sueño, por un imposible, surge, en tu habitación, en una demostración de vida, una nueva canción… eso no te lo va a robar nadie.
Además de autor y artista mileurista soy, desgraciadamente, Licenciado en derecho.







3 comentarios:
Rafa, muchas gracias por tus reflexiones y sensaciones que comparto en gran medida, pero también habría que matizar. Lo haremos cara a cara algún día Sr. Musibogado.
Creo que a nosotros músicos, desde el punto de vista sentimental, nos cuesta mucho comprender la situación actual, que ha llegado a un punto que quizá ha explotado por el acceso libre y gratuito a esos contenidos.
Hay conceptos y acusaciones grandes como “eres un pirata”, “eres un ladrón”, “estás robando”, etc. que creo que no deberían ser utilizados, enrarece el ambiente y no aporta soluciones. ¿Cuántos de nosotros no nos llevaríamos a casa una caja con cedés de música si nos la encontráramos en la calle, por mucho que pusiera en la tapa “Propiedad de Rafa Ferrà”? Discutible…
Valor, ese es el problema. NO se da valor a nuestro trabajo. Y creo que hemos de recuperarlo, lentamente, con constancia y trabajo y sin perder la ilusión (algo verdaderamente jodido como sabes). Estamos en un puñetero periodo de tránsito que está mermando a los que quizá puedan ser los grupos y solistas consagrados del día de mañana, quizá estemos nosotros, quizá no, se verá.
O quizá cuando todo se asiente, cuando las discográficas dejen de mirarse el ombligo, cuando las distribuidoras, tiendas, intermediarios, mala imagen de la SGAE, el Estado (esto va por el 16% de IVA) etc. dejen de dar valor económico y comiencen a pensar en el valor del esfuerzo y la cultura en general, podamos comenzar de nuevo de forma sana y sin lobbys naturales en contra del artista (hay que ver, el último mono y con el que más la pagan).
Si todo el que descargara gratis tu cedé fuera a verte en directo y hubiera más salas y managers dispuestos a llamarte, ¿no crees que merecería la pena? Yo estoy convencido de que sí. El valor de tener el producto físico (CD) ha cambiado, y quizá sólo algunos locos sigamos prefiriéndolo a unos archivos informáticos que igual pierdes en un volcado de seguridad o similar :-(
Internet ayuda para tu difusión, pero no es la panacea de nada en cuanto a ventas, más gente en los conciertos ¡o incluso más descargas!, para esto necesitaremos todavía durante algún tiempo de la TV y las radiofórmulas, hay que reconocerlo. Eso sí, hay que estar, hay que moverse, hay que entender que estamos en ese proceso de cambio después del cual algunos seguirán y tendrán un hueco y otros lo habrán dejado, o les habrán “invitado” a dejarlo. En ocasiones me asaltan las mismas dudas que a ti, pero no puedo dejarlo, no sé cómo dejarlo, es parte de mí aunque me cueste el sueldo (que me gano por otro lado). Convendrás conmigo que es una lástima que no podamos dedicarnos al 100% a la música para estudiar más, para estar mejor preparado, para componer mejores músicas y mejores letras, para que la banda suene cañón con más ensayos, etc., etc. Ahora es lo que tenemos, pero nosotros no peleamos por ahora, sino por dónde podamos encontrarnos mañana. Esa es nuestra visión, nuestro frente y nuestro trabajo (me cuesta hablar de sueño e ilusión, aunque de alguna manera también lo sea).
Seguiremos hablando de esto y más, y hazme un favor: no dejes de hacer canciones, algunos las valoramos y las necesitamos.
Un abrazo fuerte amigo.
Chema Lara
p:D Como siempre escribo vomitando ideas, perdón si no están demasiado ordenadas o algo imprecisas, tiempo tendremos de seguir intercambiando pensamientos.
Rafa, llego hasta aquí por soplo de Chetxe.
Tienes razón en todo lo que dices. Como suele pasar, el problema es el de siempre, la lenta adaptación de nuestra raza humana a las nuevas situaciones. En este caso, se trata de los responsables en discográficas, promotoras, y gestión de derechos de autor. Han decidido tratar de sobrevivir al maremoto que ha supuesto internet para la industria mediante la creación de un enemigo común inventado: la culpa es de la piratería. Distorsión de la realidad, pero acertado para manipular a las masas y distraer su atención de los hechos reales: la industria ha cambiado, no sabemos adaptarnos, y no podemos permitirnos el lujo de reconocer nuestro fracaso públicamente.
Entre tanto, yo sugeriría agarrarte a lo que sugiere Chema, paciencia y tesón, que esto se mueve, y los que se suban al tren y hagan su trabajo, se verán recompensados.
Lo que no quita que el trabajo de músico vaya a cambiar radicalmente: siempre fue una putada.
Hola Rafa, hola Chetxe.
No quiero repetir nada que no hallais dicho ya (que la industria actualmente está mermada por la piratería, que la ética del consumidor deja mucho que desear, etc.) aunque si me gustaría añadir un punto y, que conste que también soy músico aunque por supuesto mis filetes me los pago por otro lado.
No sabría decir si por la fuerza de los productores, managers, abogados, cumplimientos de contrato , etc. actualmente nos encontramos en un momento en el que la cantidad de material que llega a nuestros oidos es brutal. Ya no tan solo miles de ediciones por el mismo trabajo (con mp3, con gorra, con camiseta, con un dvd, con un disco en directo, con temas en ingles, con duos de Antonio Orozco) sino millares de discos a la semana de artistas anuales (un CD al año), colaboraciones, recopilaciones, grandes éxitos, reencuentros, etc.
Y entre todo esto, qué se le supone al consumidor?
-la compra de todos los LP's y después llevar solo en el Ipod los que más le hayan gustado?
-Acaso escuchar 30 segundos en Amazon de los estribillos de cada cancion
-o conformarse por los singles y comentarios en revistas (creo recordar que fue la Rolling Stone que publico un reportaje sobre lo ultimo de Black Crowes sin haber escuchado el disco).
A alguien le pasa lo mismo que a mi y desecha 9 de los 12 temas de un larga duracion? No se nos queda la cara desencajada al oir el mismo disco año tras año de AC/DC?
Es culpa del artista que no crea o de la empresa que le fuerza?
Es lícito descargar música para luego decidir comprar lo que consideres bueno?
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