Después de leer algunas de las mayores barbaridades, justificaciones y excusas que mi cabeza no logra entender acerca de la pirateria musical, he llegado a la conclusión de que en España, con tal de NO PAGAR, vale todo. Lo que pudo ser la salvación de la música, la sigue hundiendo... Coincido con Joan Bibiloni cuando me contaba, en las bambalinas del Teatre Principal el pasado martes con Fora des sembrat, que se está perdiendo (si es que no se ha perdido ya del todo) el ARTE de la Grabación (con mayúsculas). Quienes hemos podido ver en un artista de su categoría cómo maneja una grabación, cada instrumento, cada nota, cada mezcla.... no dudamos que es justo pagar por ver un concierto en directo, pero tampoco dudamos que es igual o más justo pagar por adquirir una grabación que no sólo perdurará en nuestra memoria, como un buen concierto en directo, sino que podremos disfrutar de su fuerza o de la sensibilidad de un instante, de una época, además de que la podrán rescatar de nuestros estantes, o archivos, nuestros hijos, como le gusta decir a Jaume del Bewee. Arriba, pues, las grabaciones.
Detesto la piratería. No me gusta la gente que coge las cosas de otros sin permiso. Es, como mínimo, de mala educación. Porque si hablamos de "delito" algunos se ponen nerviosos.
lunes, 28 de enero de 2008
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1 comentarios:
... y seguro que fue un artista el que le puso el nombre, porque vamos a ver, y no es que sea yo abogado de los calaveras, pero ¿a quien demonios se le ocurre llamarle pirata a un vulgar ladrón?.... a un artista, seguro, que tanto romanticismo y tanta leche convierten a un pillo en un Robin Hood en defensa y beneficio de su cartera.
Cada cosa por su nombre, la mula (emule) es una cerda, y robar música, libros, revistas o palabras ajenas está muy lejos de convertirte en un héroe polvoriento (de pólvora), con ojo tapado y dos tibias en la bandera.
Se roban corazones. Los versos, se piden prestados, pero los libros y cd que se paguen. Eso si, al músico, no a la discográfica. ¿cómo lo arreglamos?
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